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A 50 días en la oscuridad: Se vulneran derechos culturales y debilitan la vida comunitaria y turística de Acapulco

MuseoNaval_oscuridad

Ante la falta de electricidad en el circuito integrado por el Museo Histórico Naval, el Museo de la Máscara y el Museo de las Siete Regiones exige solución inmediata.

A casi 50 días sin suministro eléctrico ni alumbrado público, el Corredor Cultural de Acapulco —integrado por el Museo Histórico Naval de Acapulco, el Museo de la Máscara y el Museo de las Siete Regiones— enfrenta una de las crisis más delicadas de los últimos años. Lo que podría parecer un problema administrativo menor se ha convertido en un símbolo de abandono institucional y en una afectación directa a los derechos culturales de la población.

La oscuridad no es únicamente la ausencia de luz: es la cancelación de actividades, la suspensión de recorridos guiados, la reducción drástica de condiciones de seguridad —prácticamente nulas en horario vespertino y nocturno— y la imposibilidad de garantizar el acceso pleno a bienes y servicios culturales. A ello se suma un problema reiterado: el robo del cableado eléctrico no ocurrió una sola vez, sino en al menos tres ocasiones, además del hurto continuo de equipo e instalaciones. La falta de acciones contundentes para frenar estos actos ha profundizado la percepción de descuido y desinterés.

El director Marcelo Adano y Alfonso Abonza, investigador y colaborador del Museo Naval han hecho público su posicionamiento: La cultura es un derecho humano reconocido, no un lujo sujeto a omisiones, falta de planeación o descoordinación institucional. Señalan que no es la primera vez que se promete una solución “la próxima semana”, sin que esta se concrete. Mientras tanto, la comunidad permanece atrapada en una espera que se prolonga y que erosiona la confianza ciudadana.

Durante estas semanas, habitantes de Acapulco han visto restringido su acceso a espacios que resguardan memoria, identidad y formación. Niñas, niños, jóvenes, artistas, promotores culturales y trabajadores del sector han sido afectados por la inactividad forzada de un corredor que históricamente ha funcionado como punto de encuentro y dinamización cultural.

La situación impacta también al sector turístico. En el contexto del Abierto Mexicano de Tenis, miles de visitantes nacionales e internacionales llegan al puerto sin contar con una oferta cultural diurna y nocturna complementaria en esta zona, debido a la falta de iluminación y operación regular de los recintos. La proyección de Acapulco como destino integral —más allá de sol y playa— se debilita cuando su infraestructura cultural permanece en penumbra.

Los voceros señalan como responsables de la falta de visión y acción oportuna al Gobierno del Estado de Guerrero, particularmente a la instancia encargada de cultura, que debería garantizar condiciones dignas para la operación de espacios estratégicos en un destino turístico de relevancia nacional e internacional.

En el caso del Museo Histórico Naval de Acapulco, constituido legalmente como asociación civil sin fines de lucro, subrayan que su patrimonio es público y pertenece a la comunidad. La figura jurídica adoptada garantiza continuidad institucional y resguardo del acervo, independientemente de quienes encabecen el proyecto en el futuro. “El museo es de los acapulqueños”, recalcan, insistiendo en que su naturaleza no es privada en términos patrimoniales, sino comunitaria.

Tras el paso del huracán Otis, varias estructuras como velarias y áreas exteriores resultaron dañadas y no han recibido mantenimiento integral. Aun en condiciones adversas, el equipo continúa trabajando en proyectos de investigación, redes sociales y actividades académicas, con el apoyo de voluntarios y colaboradores.

En términos de afluencia, aunque se trata de espacios con capacidad limitada, el Museo Histórico Naval ha registrado en años previos más de 4 mil visitantes anuales, con picos de entre 12 y 20 visitas diarias en temporada regular. Tras la pandemia y los fenómenos meteorológicos recientes, apenas comenzaba una recuperación paulatina que hoy se ve nuevamente interrumpida.

El llamado es claro: se exige una solución inmediata y transparente que restablezca el servicio eléctrico y el alumbrado del corredor cultural, así como un plan integral de mantenimiento, seguridad y programación continua. La cultura —insisten— no puede permanecer en la oscuridad. Garantizar su acceso no solo fortalece la vida comunitaria, sino que impulsa el desarrollo económico y consolida la identidad de un puerto que busca levantarse desde la memoria y la participación ciudadana.

Desde El Museo de la Mascara también existe preoupación

Integrantes del Museo de la Máscara declinaron emitir declaraciones públicas sobre la falta de suministro eléctrico y alumbrado en el corredor cultural y el propio museo —tienen una batería de un coche funcionando para cargar teléfonos celulares y el reloj checador—, al señalar que temen posibles represalias laborales por parte de la Secretaría de Cultura de Guerrero.

De manera extraoficial, expresaron su preocupación por la prolongada situación, aunque optaron por mantener reserva ante el contexto institucional actual. Asimismo, mencionaron que FONATUR ya cuenta con el presupuesto asignado y el recurso correspondiente para atender la problemática; sin embargo, indicaron que aún está pendiente la intervención y gestión que compete a la Secretaría de Cultura del estado para concretar las acciones necesarias y restablecer el servicio en la zona.

Foto: Miguel Benítez.