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Una identidad desbordada es Habitación Macbeth en el Cervantino

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Se presentó en el Teatro Cervantes, siendo una de las mejores piezas de esta edición.

“Es una aventura teatral que nace en la pandemia, cuando recluido en mi casita de Mar del Sur, en ese momento de la cuarentena, aislado, me di cuenta de que el único teatro que quedaba en pie para mí era mi propio cuerpo, y en esas circunstancias decidí pasar a la ofensiva con una vieja fantasía que atravesó toda mi vida de actor, que es la de hacer yo solo una obra de teatro, transformar mi cuerpo en una suerte de habitáculo de encarnaciones, en una zona única, y llevar adelante una obra en mi propio cuerpo, que mi cuerpo sea un teatro. Entonces tome la obra de Shakespeare, el Macbeth de Shakespeare, porque me parece que es una obra que tiene características sobrenaturales vinculadas a una identidad desbordada, a una identidad trastornada, que se da vuelta, que está llena de fantasmagorías, que lo impelen hacer lo que no es, o lo que en el fondo es, volver a su sino de ser”, recuerda Pompeyo Audivert, actor y director de Habitación Macbeth, en una entrevista para Página Zero.

Nos compartió que en ese proceso de la pandemia, hizo la adaptación para que la obra se redujera un poco y pudiera entrar en su cuerpo. “En largas caminatas que hice por la playa pasaba la letra, pasaba los cuerpos, las voces. Después me enteré que la gente que me miraba desde sus casas y pensaban que estaba loco, porque iba un tipo que estaba caminando por ahí gritando los textos, cambiando el cuerpo”.

Abundó: “En ese proceso de la pandemia termine de constituir la obra, de armarla y de hacerla, de entrarla en mi cuerpo. Fue la pandemia lo que me impulsó a retomar o a poner de manifiesto una fantasía que yo consideraba muy desmesurada y que no me hubiera atrevido a hacer si no me hubiera encontrado en esa circunstancia, en esa encerrona, porque es muy arriesgado el planteo de un cuerpo habitáculo, de encarnación”.

En esta puesta en escena, las tres brujas, visiones confusas, encarnaciones de lo dual y portadoras de profecías de doble filo, representarán la tragedia de Shakespeare para el goce, deleite, y catarsis del espectador. El cuerpo del actor se convierte en un habitáculo atravesado por fuerzas, despojado del yo histórico, dispuesto a encarnar presencias y pulsiones donde lo teatral se vuelve fenómeno casi paranormal. El montaje busca denunciar las inclinaciones criminales del poder y, al mismo tiempo, reactivar las capacidades sagradas, poéticas y transformadoras del cuerpo en escena.

Habitación Macbeth propone una ruptura con la función tradicional del teatro como mero espejo de la realidad arrojando un piedrazo que quiebra ese reflejo para revelar sus capas ocultas. La obra explora cómo nuestra identidad histórica está marcada por una voluntad de poder violenta e ineludible.

Acompañado por la música de un chelista en vivo y una escenografía con lo indispensable, además de un juego de luces con las cuales logró que el público se adentrará a todos los personajes, respetando la tragedia que escribió William Shakespeare.

Foto: Miguel Benítez.