La pieza es una escultura intervenida del Oso y el Madroño, elaborada con Arte Wixárika. La obra proyecta la cosmovisión wixárika como patrimonio vivo y posiciona a Nayarit en la escena cultural internacional a través del arte originario.
Guerrero participó con sus emblemáticos destinos turísticos Acapulco, Taxco e Ixtapa Zihuatanejo; además, participan por primera vez Ixcateopan de Cuauhtémoc y La Unión.