Estos fenómenos virales nos muestran cómo las tendencias digitales no solo dictan nuevas preferencias de consumo, sino que también reconfiguran las cadenas logísticas y retan la capacidad de respuesta de los exportadores en todo el mundo.
Según un informe de la Fundación Ellen MacArthur, se estima que el 35% de las microfibras plásticas que terminan en los océanos provienen de la ropa sintética que usamos a diario.