Recorridos Literarios convierten a Guanajuato en un libro abierto entre calles, plazas y callejones
Amaranta Caballero encabeza una propuesta que vincula literatura, historia y arquitectura a través de tres rutas inspiradas en Carlos Fuentes, Jorge Ibargüengoitia y Alfonso Prado Soto durante el Cervantino.
Caminar Guanajuato puede ser también una forma de leer. Sus callejones, plazas, calles, casas y edificios se transforman en páginas de un libro abierto dentro de los “Recorridos Literarios”, una propuesta encabezada por la poeta Amaranta Caballero Prado, quien, acompañada por Jorge Jáuregui y Zabdiel Ochoa, propone acercarse a la ciudad desde las obras y las vidas de algunos de sus escritores.
La iniciativa recupera una experiencia que Caballero ya había desarrollado en Guanajuato en 2013 y que ahora retoma junto con la Secretaría de Cultura del estado. Su propósito, explica la poeta, es mirar la ciudad más allá de los circuitos turísticos convencionales y acercarse a sus dimensiones históricas, culturales, arquitectónicas y literarias.
“Me interesa que la gente conozca una ciudad también por sus datos históricos, por sus datos culturales, arquitectónicos, literarios”, señala Caballero, quien considera fundamental acudir a fuentes, archivos, documentación y libros para reconstruir las historias que permanecen detrás de los espacios cotidianos.
La propuesta contempla tres recorridos de aproximadamente tres horas cada uno. El primero, encabezado por la propia Amaranta Caballero, lleva como eje Las buenas conciencias, de Carlos Fuentes, y parte de la Plaza San Roque hacia el Templo de San Diego.
La ruta recupera el recorrido que la poeta realizó en 2013 y plantea una aproximación a la ciudad desde la literatura de Fuentes, pero también desde los espacios que permiten comprender la construcción histórica y social de Guanajuato.
El segundo recorrido, Jorge Ibargüengoitia y el mar de la Presa, estará a cargo de Jorge Jáuregui y se desarrollará en la zona de la Presa de la Olla. La ruta toma como punto de partida textos de Ibargüengoitia, Margarita Villaseñor, María Luisa “La China” Mendoza y Alfonso Alcocer, y comienza y termina en la Normal Superior.
Caballero explica que esta ruta permite recorrer un espacio estrechamente relacionado con la vida de Ibargüengoitia: la casa donde nació el escritor y que perteneció a su familia. El recorrido incorpora también la presencia de Margarita Villaseñor, poeta y filósofa guanajuatense, así como una placa dedicada a María Luisa “La China” Mendoza.
El tercer circuito, Guanajuato: callejones, calles, plazas y plazuelas, será guiado por Zabdiel Ochoa y se inspira en la obra de Alfonso Prado Soto. El trayecto va de la Alhóndiga de Granaditas al Templo de San Sebastián.
Para Amaranta Caballero, este recorrido tiene además un significado familiar: Prado Soto fue su abuelo. A través de sus libros y observaciones sobre Guanajuato, busca mantener vigente una mirada afectuosa sobre la ciudad y recuperar la memoria de sus espacios y de las relaciones humanas que los han construido.
Cada callejón es una página
Para la poeta, los espacios públicos son escenarios donde se acumulan las historias de quienes los han habitado y transitado. Por ello, los callejones no son únicamente vías de paso, sino lugares donde convergen memoria, arquitectura, vida cotidiana y literatura.
Caballero recurre a la imagen del flâneur de Walter Benjamin: quien camina lentamente por una ciudad para observarla y descubrir aquello que normalmente pasa inadvertido. En esa lógica, asegura, el primer paso es observar y el segundo aprender a leer la ciudad.
“Cada uno de sus callejones, plazas y plazuelas son una página y si nos vamos más adentro de cada casa es una página, un fragmento, un poema”, afirma.
Así, los recorridos buscan combinar la experiencia turística con una aproximación más profunda a los lugares. La intención es que quien camine por Guanajuato no solamente observe una fachada o lea una placa, sino que pueda conocer qué ocurrió allí, quiénes habitaron esos espacios y qué relación tuvieron con la historia y la literatura de la ciudad.
La propuesta también amplía el concepto de recorrido literario al incorporar arquitectura, historia y biografía. Caballero destaca, por ejemplo, el trabajo del arquitecto Alfonso Alcocer en torno a la Presa de la Olla, cuya mirada permite acercarse tanto a las características de las construcciones como a las personas que las habitaron.
Recuperar la curiosidad
Más que ofrecer una sucesión de datos, Caballero plantea que uno de los objetivos centrales es despertar la curiosidad, particularmente entre las nuevas generaciones.
La poeta considera que el conocimiento de una ciudad puede convertirse en una puerta hacia otras disciplinas: historia, literatura, arquitectura o artes. El reto, dice, consiste en que después de participar en un recorrido alguien quiera profundizar en un texto, estudiar una época o interesarse por la arquitectura de un edificio.
En ese sentido, los “Recorridos Literarios” también representan una defensa de la pausa y de la experiencia directa frente a la velocidad de las pantallas. Caballero plantea la necesidad de recuperar el tiempo para leer, observar y apreciar las artes, la arquitectura y la historia.
“Hay que volver a la lectura, hay que volver a la apreciación de las artes, de la arquitectura, de la historia, hay que volver a darnos el tiempo, a recuperar la manera de ser un poco más pausados”, sostiene.
Las tres rutas proponen así una manera distinta de recorrer Guanajuato: caminar mientras se escucha, observar mientras se lee y descubrir la ciudad a través de quienes la escribieron. Pero también, en sentido inverso, descubrir a los escritores a partir de los lugares que habitaron, observaron y transformaron en materia literaria.
Para Caballero, ese intercambio resume el espíritu de la propuesta: “descubrir la ciudad a través de sus escritores y también al mismo tiempo descubrir los escritores a través de la ciudad”.
Foto: Archivo | Miguel Benítez