Pinó Moré convierte la memoria de la fiesta en música con “Fiesta Vieja”
La orquesta de jazz colombiana presenta el cuarto sencillo de Pinó Moré y la Cumbia 420, una pieza que cruza el porro sentao con el jazz, la electrónica y el rap para evocar las fiestas, el barrio y la celebración comunitaria.
La orquesta de jazz colombiana Pinó Moré presenta Fiesta Vieja, cuarto sencillo de su próximo segundo álbum, Pinó Moré y la Cumbia 420, una canción que parte de las raíces musicales del Caribe colombiano para encontrarse con sonidos contemporáneos como la electrónica y el rap.
La pieza nació como un ejercicio instrumental construido a partir del porro sentao, ritmo tradicional del Caribe colombiano. Durante el proceso creativo, la agrupación comenzó a explorar su groove y a relacionarlo con un beat electrónico. Sintetizadores, efectos vocales y otros recursos fueron incorporándose hasta darle una identidad propia.
El rumbo de la composición cambió cuando apareció la posibilidad de sumar una letra. En ese momento, Pinó Moré encontró en la estructura de la canción un espacio natural para el rap, transformando lo que originalmente había sido concebido como un solo de trombón en un diálogo entre la música de raíz caribeña y la lírica urbana.
Para esta colaboración, la agrupación invitó al rapero bogotano Yoda Bebop, quien intervino libremente en esa sección y amplió el encuentro entre tradición y sonidos contemporáneos.
Hacia el final de Fiesta Vieja la canción alcanza un momento de euforia que funciona como una especie de bomba: la voz de la cantante pregona y conduce la pieza hacia su punto culminante, reforzando su carácter festivo y colectivo.
Pero el viaje que propone Pinó Moré no es solamente musical. Fiesta Vieja también se construye desde la memoria y la nostalgia por los espacios de celebración compartida. La canción mira hacia una Colombia de barrio, hacia las fiestas patronales, la Navidad y el Año Nuevo, cuando las celebraciones funcionaban como espacios de encuentro y reforzaban los vínculos de pertenencia.
En ese sentido, la agrupación recupera una memoria colectiva relacionada con una manera de vivir la fiesta, el barrio y la comunidad. El pasado no aparece como una pieza inmóvil, sino como materia que puede ser transformada mediante nuevos sonidos.
Con Fiesta Vieja, Pinó Moré continúa delineando el universo de Pinó Moré y la Cumbia 420, proyecto en el que las músicas de raíz dialogan con el jazz, la electrónica, el hip hop y otras sonoridades contemporáneas.
Del Caribe a Bogotá
Pinó Moré nació en Bogotá, aunque su identidad sonora tiene un fuerte vínculo con el Caribe. Cumbia, porro, champeta y música antillana convergen en su propuesta con la armonía del jazz y la energía de la música urbana.
Su primer álbum, Bacatá (2019), fue concebido como una carta instrumental a Bogotá y como un homenaje a los sonidos que habitan, atraviesan y expanden la capital colombiana. Actualmente, la agrupación se encuentra en la etapa de postproducción de su segundo disco y ha llevado su música a escenarios de México y Colombia.
El colectivo está integrado por Santiago Pinaud, director y pianista; Antonio Guevara, batería y producción; Leidy Montilla, voz, percusión menor y co-producción; y Francisco Álvarez, bajo y co-producción. En escena se acompañan de una orquesta en formato expandido que incorpora vientos y guitarra eléctrica.
Su trayectoria incluye participaciones en festivales como Barranquijazz, Mompox Jazz, Voces del Jazz Cartagena, Sancocho Fest y Fusagasugá Jazz, además de distintos espacios de la escena independiente colombiana.
En México, Pinó Moré se presentó el año pasado en espacios como Jazzatlán, Parker & Lenox, Foro La Paz y el Museo del Juguete, en una propuesta que mantiene al jazz como punto de partida, pero que también apuesta por el sonido, el cuerpo y la historia como territorios de exploración.
Fiesta Vieja suma así un nuevo capítulo al recorrido de la agrupación: una canción donde la memoria de las celebraciones colectivas se encuentra con el pulso del presente y donde el porro sentao puede convivir, sin perder sus raíces, con un beat electrónico y la cadencia del rap.
Foto: Especial.