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Nathy Peluso levantó el ánimo en el 53FIC

Nathy Peluso-Pastitos_Fotografo Carlos Alvar

También se presentaron beatbox de Reeps One y la ópera contemporánea “Breaking the Waves” mostró el talento de la juventud mexicana.

Desde que se presentó la programación de la 53° edición del Festival Internacional Cervantino (FIC), uno de los actos más esperados era la presentación de Nathy Peluso. La expectativa, palpable de meses atrás, se materializó la noche del sábado 19 de octubre de 2025, en Los Pastitos, explanada repleta de jóvenes que se instalaron horas antes de la presentación de la rapera y cantante argentino-española.

Acompañada de cuatro bailarines, bajo, batería, guitarra y teclados, Peluso repasó sumás reciente producción y demostró el por qué de su lugar en la escena musical contemporánea. Además de la inteligencia de sus rimas –que desde “Esmeralda”, su primer disco autoproducido, es su sello–, demostró su rango vocal intenso, expresivo y modulado, así como su dominio del escenario, la coreografía y su particular visión de géneros como el trap, la salsa y la balada latinoamericana.

El setlist incluyó, además de los temas de su álbum reciente, éxitos como “Sana sana” y “Buenos Aires” e incluso se permitió versionar un fragmento de “La grasa de las capitales”, de la legendaria banda argentina Serú Girán, para cerrar con el cover de “Vivir así es morir de amor”, de Camilo Sesto.

Toda esa potencia que la artista transmitió al público cerró con un contrastante deseo: “siempre, siempre, mueran de amor”.

Reeps One

La misma noche, en la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas, el artista británico Reeps One encendió el foro para, de manera creativa y virtuosa, mostrar su talento. Al inicio y al final de su presentación mezcló pistas instrumentales, no obstante, el núcleo fue su impactante dominio de su cuerpo y el micrófono.

El beatbox -técnica que permite crear bases rítmicas al aprovechar las sonoridades de la boca y la caja torácica- se asocia a la cultura del rap y el hip hop estadounidense. Sin embargo, las influencias de Reeps One son distintas: creció en el Este de Londres, entre los pioneros de la escena electrónica urbana. Desde pequeño convivió con el grime, el garage, el dubstep y otros géneros que surgieron por la influencia de la migración afroantillana en la capital inglesa.

En diálogo constante con el público, el virtuoso británico compartió su impresionante arsenal sonoro, a la par de una parte de su historia personal. Además de torres de departamentos y pequeñas casas unifamiliares, los visuales mostraron figuras jóvenes, en ropa deportiva y sudaderas con capucha, que bailaron, corrieron e incluso volaron. Al final, esos personajes se agruparon para for ar un globo perfecto, como si Reeps One quisiera decir que su barrio y sus amigos siempre serán su mundo.

Breaking the Waves

En el Teatro Juárez se presentó “Breaking the Waves”, una adaptación operística de la película homónima de Lars von Trier, con la participación del Estudio de la Ópera de Bellas Artes (EOBA) –del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL)– y la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata (OJUEM) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El libreto sigue la trama del filme original y explora los límites de la fe, el amor, y la autonomía femenina en un entorno profundamente conservador: “Son temas complejos”, dijo en conferencia de prensa previa el director orquestador José Areán.

“A través de la sexualidad sucede el sacrificio último de nuestra protagonista, que se enfrenta con el orden patriarcal de su entorno puritano y calvinista. No es menor que una feminista muy activa haya decidido recuperar esta historia”, afirmó, refiriéndose a Mizzy Mazzoli, quien adaptó la cinta.

El diseño de producción, austero y por momentos sombrío, permitió que el escenario cambiara de color de un acto a otro, –de gris a azul y de rojo a azul rey– para enfocar la atención a la interpretación intensa y precisa de las y los protagonistas. Luego de más de dos horas, el público reconoció su trabajo con más de tres minutos de ovaciones de pie.

Foto: Cortesía | FIC | Carlos Alvar