Nancy Cruz y el pulso de la amistad en su ópera prima
La directora tapatía explora los vínculos afectivos y la experiencia generacional en El círculo de los mentirosos
Nancy Cruz presenta El círculo de los mentirosos, un proyecto que comenzó durante su formación académica y que se consolidó como su ópera prima desde su etapa como estudiante. La cineasta relata que el guion nació en el último semestre de la escuela, cuando buscaba desarrollar una historia de largo aliento que le permitiera egresar con una propuesta clara de largometraje. La película funcionó como proyecto de titulación y como punto de partida de su trayectoria en el cine.
La idea surgió desde dos vertientes. Por un lado, la necesidad de contar una historia centrada en la amistad como eje narrativo. Cruz identifica este vínculo como una fuerza afectiva fundamental en su generación, con escasa presencia en el cine. Por otro lado, su experiencia personal al mudarse de Guadalajara a Ciudad de México marcó el tono del proyecto. En ese tránsito, la lectura de Los detectives salvajes de Roberto Bolaño se convirtió en compañía y detonante creativo. La soledad en una ciudad nueva encontró eco en los personajes del libro, lo que reforzó su interés por retratar el acompañamiento y los encuentros entre amigos.
La directora reconoce que uno de los principales retos fue trasladar esa intuición inicial al lenguaje del largometraje. Su experiencia previa en cortometrajes no bastó para enfrentar la complejidad de una narrativa extendida. A esto se sumó la decisión de construir una historia coral, con cuatro personajes cuyas perspectivas debían articularse en un mismo universo.
En lugar de una construcción psicológica tradicional, Cruz concibió a sus personajes como energías en diálogo. Cecilia representa una fuerza introspectiva, marcada por la observación y la contención emocional. Pita encarna la intensidad y el impulso, con cambios abruptos en su comportamiento. Nicolás aparece como el centro afectivo del grupo, con carisma y capacidad de cohesión. Aristeo, en contraste, proyecta racionalidad y una postura intelectual que encubre su vulnerabilidad.
El paso del cortometraje al largometraje implicó un proceso de aprendizaje que se extendió durante varios años. La directora trabajó como editora mientras buscaba financiamiento, experiencia que influyó en su comprensión del ritmo y la estructura narrativa. Este periodo le permitió identificar qué elementos debían resolverse en rodaje y cuáles podían construirse en la edición.
El rodaje en Guadalajara aportó condiciones favorables. Cruz destaca la cercanía entre locaciones y la colaboración de un equipo joven, afín a su generación. La dinámica del equipo replicó el espíritu de la historia, con vínculos cercanos que fortalecieron el proceso creativo. A nivel institucional, encontró apertura para filmar en distintas locaciones.
El principal desafío en producción fue adaptarse a una estructura de trabajo más amplia. La directora pasó de equipos reducidos a coordinar un grupo de más de sesenta personas. La comunicación se volvió un eje central para lograr que todos los departamentos compartieran una misma visión del proyecto.
Las influencias de El círculo de los mentirosos provienen de la literatura. La obra dialoga con autores como Jack Kerouac, Roberto Bolaño y Rosario Castellanos, así como con textos que abordan la juventud y la búsqueda personal. Cruz señala que el universo de la película se construyó a partir de libros que podrían formar parte de la vida de sus personajes, más que de referencias cinematográficas.
La participación del filme en la sección Hecho en Jalisco del Festival Internacional de Cine de Guadalajara representa un momento significativo en su trayectoria. La directora recuerda su formación como espectadora en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, donde acudía desde la adolescencia. Presentar su película en ese mismo espacio cierra un ciclo y refuerza su vínculo con la ciudad.
Tras esta ópera prima, Cruz trabaja en un nuevo guion que aborda la muerte y la impermanencia. El proyecto plantea un relato dividido en tres historias que convergen, con un enfoque distinto al de su primera película, pero con la misma inquietud por explorar las experiencias humanas desde una mirada íntima.