Mirko y la Logia del Loop explora los recuerdos y las emociones en su disco debut La memoria del aire
El músico argentino Mirko Leoncini fusiona rock alternativo, pop y electrónica en un álbum de 11 canciones que aborda los vínculos, las experiencias cotidianas y los nuevos comienzos.
El músico y compositor argentino Mirko Leoncini inicia una nueva etapa en su trayectoria con La memoria del aire, el primer álbum de su proyecto solista Mirko y la Logia del Loop. Se trata de un trabajo íntimo e introspectivo en el que combina sus raíces rockeras con elementos de pop alternativo y música electrónica para construir un recorrido por los recuerdos, las relaciones personales y las experiencias que dejan huella.
Después de varios años de participar en distintas bandas, Leoncini decidió emprender un camino propio, con mayor libertad para experimentar con sonidos y contar historias personales. Su propuesta parte de una idea: las emociones, los recuerdos y las situaciones cotidianas regresan una y otra vez, como un loop que adquiere nuevos significados con el paso del tiempo.
“Mi intención es contar historias que vuelven como un loop: emociones, recuerdos y situaciones cotidianas. Me interesa hablar de la memoria afectiva, los vínculos, los cambios y esos momentos simples que dejan huella”, explica el músico sobre la identidad de su proyecto.
En La memoria del aire, la exploración sonora reúne guitarras, bajo y batería con recursos electrónicos. El resultado transita entre momentos enérgicos y rockeros, pasajes de orientación pop y composiciones más introspectivas en las que el piano adquiere protagonismo. Las canciones parten de situaciones reales, propias y ajenas, para abordar distintas formas de recordar y afrontar los cambios.
El álbum incluye temas como “Un, dos, tres”, una pieza optimista sobre la posibilidad de volver a empezar; “Zona Nacional”, con una narrativa urbana y directa; y “Volver a la esencia”, que recupera una atmósfera cálida y nostálgica. También destacan “Así la recuerdo yo”, “Para vos” y “Caos en mi mente”, que recorren distintas emociones y estados personales.
Como tema central del lanzamiento figura “Un, dos, tres, ahí voy”, una canción de rock enérgica que sintetiza las raíces musicales de Leoncini y el espíritu de esta nueva etapa: aprender de las experiencias, dejar atrás lo vivido y encontrar motivos para seguir adelante. Por su parte, “Donde puedo ser yo” representa el costado más íntimo del disco. Esta balada, construida alrededor del piano, se ha convertido en la canción más escuchada del álbum en Spotify.
La producción también cuenta con la participación de Gino Porchietti en la batería de “Zona Nacional” y “El tiempo y la distancia (quizás)”, esta última una composición reflexiva que incorpora un mensaje esperanzador.
La portada refuerza el concepto del proyecto mediante una fotografía de un paisaje al atardecer, intervenida con elementos psicodélicos y colores que evocan el encuentro entre la realidad, los recuerdos y la imaginación. La imagen incorpora además el símbolo del infinito, una referencia a las experiencias que se repiten y se transforman. Leoncini optó por no aparecer en ella para dejar que el paisaje y su atmósfera ocuparan el centro de la propuesta visual.
Con este debut, el músico busca establecer una conexión con el público latinoamericano a través de canciones que permitan reconocer experiencias compartidas, independientemente de las fronteras. Su intención es que cada escucha encuentre en el álbum una historia cercana y una composición que pueda acompañarlo en distintos momentos de su vida.
Entre sus próximos planes están continuar la promoción de La memoria del aire, desarrollar nuevos materiales audiovisuales y preparar la adaptación de las canciones para llevarlas al escenario. Asimismo, trabaja en un repertorio acústico de composiciones propias y explora una dirección más íntima, con mayor presencia del piano, aunque sin abandonar el rock que ha marcado su trayectoria.
Así, Mirko y la Logia del Loop presenta un primer álbum que convierte los recuerdos en materia musical y propone detenerse a escuchar aquello que permanece, incluso cuando el tiempo y la distancia parecen haberlo dejado atrás.
Foto: Especial.