Mengele no desapareció: la película sobre el criminal que sobrevivió a su propio pasado
La cinta de Kirill Serebrennikov reconstruye la fuga del médico de Auschwitz y expone, detrás de su clandestinidad, las redes de silencio e impunidad que le permitieron escapar de la justicia durante décadas.
Josef Mengele no desapareció de la historia. Desapareció de la justicia. El médico de Auschwitz, responsable de experimentos y crímenes contra prisioneros durante el Holocausto, consiguió escapar de Europa al término de la Segunda Guerra Mundial y refugiarse en Sudamérica. Esa fuga, sostenida durante décadas entre identidades falsas, redes de protección y paranoia, es el centro de La desaparición de Josef Mengele, película dirigida por el cineasta ruso Kirill Serebrennikov y protagonizada por August Diehl.
Basada en la novela homónima del escritor y periodista francés Olivier Guez, ganadora del Premio Renaudot, la película llega a las salas mexicanas este 24 de septiembre. Más que reconstruir la biografía de un criminal nazi, el filme se detiene en el incómodo después de la guerra: aquello que ocurre cuando los culpables no terminan frente a un tribunal y pueden intentar rehacer su vida mientras sus víctimas cargan con las consecuencias.
La historia sigue a Mengele desde Buenos Aires hasta Paraguay y Brasil, donde emprende una existencia clandestina bajo el temor permanente de ser identificado. El hombre conocido como “El Ángel de la Muerte” convierte su propia desaparición en un método de supervivencia: cambiar de identidad, evitar el contacto, desconfiar de todos y borrar cualquier rastro.
Pero la película introduce una grieta en esa estrategia a través de su hijo. El reencuentro entre ambos permite observar al criminal fuera del escenario histórico habitual y plantea una pregunta incómoda: ¿qué ocurre con una familia cuando la figura paterna también es la encarnación de un pasado que no puede ser ocultado?
En la mirada de Serebrennikov, la clandestinidad de Mengele no funciona como una aventura de fuga, sino como el reflejo de una época en la que la justicia internacional mostró sus límites y numerosos criminales de guerra encontraron rutas para escapar. El miedo del fugitivo convive así con una realidad todavía más perturbadora: durante años, Mengele pudo vivir mientras el mundo sabía quién era.
Coproducida por Piano, La desaparición de Josef Mengele se mueve entre la ficción narrativa de Guez y la investigación histórica para reconstruir los años posteriores al nazismo desde la perspectiva de uno de sus perpetradores. Una historia sobre la memoria, la impunidad y la imposibilidad de desaparecer realmente de los crímenes cometidos.
Foto: Especial.