La raya: migración, humor y realismo desde la mirada chatina
La cineasta oaxaqueña Yolanda Cruz estrena su nuevo largometraje en la Cineteca Nacional y circuito independiente.
Se estrena la más reciente película de la directora oaxaqueña Yolanda Cruz, llegará a salas de la Cineteca Nacional y a circuitos independientes. La raya es un drama con tintes de comedia que aborda el fenómeno de la migración desde una perspectiva íntima y cargada de humor, vista a través de los ojos de quienes permanecen en el lugar de origen.
La historia sigue a Sotera y Erick, dos niños de 11 años que viven en La raya, un pueblo casi abandonado debido a que la mayoría de sus habitantes han migrado a Estados Unidos. Mientras sus padres trabajan en el extranjero, ellos permanecen bajo el cuidado de sus abuelos. Todo cambia cuando aparece misteriosamente un refrigerador en el pueblo. Convencidos de que puede convertirse en un gran negocio, intentan venderlo, pero el “refri” comienza a revelar secretos a quien se le acerca. En medio de esta situación fantástica, Sotera enfrenta un dilema profundo: abandonar su comunidad para reunirse con su madre o quedarse en el lugar que la vio nacer.
La película fue filmada en la comunidad de San Juan Quiahije, en la Sierra Sur de Oaxaca, tierra natal de la directora. Cruz explica que su principal motivación fue rodar en su propio pueblo y en su lengua materna, el chatino, para retratar la vida cotidiana de una región cuya economía depende en gran medida de la migración. “Quería mostrar la belleza natural del lugar y retratar el rostro de mis amigos y familiares. Pero lo más importante es que ahí tenía el apoyo de mi familia”, señala. Incluso la casa de su abuelo funcionó como base de operaciones del equipo y como set principal: la casa de Sotera.
El elenco está encabezado por Mónica del Carmen y José Salof, junto a los niños Diana Itzel Cruz Baltazar y Noé Salvador Vázquez. Sobre el proceso de selección, la directora recuerda que conoció a Mónica del Carmen en el Festival Internacional de Cine de Morelia, donde la actriz asistió a ver su primer largometraje de ficción, Hope, Soledad. “Sabía que por su trayectoria podía interpretar un personaje complejo y que maneja bien la comedia”, comenta. Para encontrar a los protagonistas infantiles, Cruz y su equipo recorrieron la región chatina entrevistando a alrededor de 200 niñas y niños, hasta descubrir a los intérpretes ideales.
La comunidad de San Juan Quiahije no solo autorizó el rodaje, sino que colaboró activamente proporcionando extras y hospedaje para el equipo. Aunque la experiencia fue emotiva y cercana, también implicó retos logísticos debido al aislamiento geográfico: cortes de luz e internet interrumpieron en varias ocasiones la producción.
Con una duración de 80 minutos, La raya forma parte de una nueva ola de cine indígena que está transformando la narrativa del cine nacional, ampliando las representaciones en pantalla y acercando al público a la cultura chatina. La película combina realismo social con elementos casi mágicos, logrando que el espectador ría, se conmueva y se identifique con una realidad pocas veces mostrada en el cine mexicano.
Sobre Yolanda Cruz
Es egresada de la escuela de cine de la Universidad de California en Los Ángeles y participante del programa de Sundance, ha desarrollado una filmografía centrada en el arte, las lenguas indígenas y la migración, temas urgentes que atraviesan su experiencia como cineasta indígena y migrante. Con La raya, reafirma su compromiso de contar historias desde y para su comunidad, pero con resonancia universal.
Foto: Especial.