Entre el freestyle y el trabajo: Los días de Poncho llega al FICM 2026
La ópera prima de Faustino Alanís, egresado del CCC, compite en la Sección de Largometraje Mexicano con una historia de adolescencia, paternidad y precariedad filmada sin movimientos de cámara.
El paso de la adolescencia a la vida adulta rara vez ocurre de manera ordenada. En Los días de Poncho, Faustino Alanís convierte ese tránsito en una disputa entre dos mundos: el de un joven que encuentra en el rap y el freestyle una forma de identidad y el de un padre que intenta introducirlo, a fuerza de trabajo, en las responsabilidades del mundo adulto.
La película, tesis de Alanís y resultado de su formación en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), fue seleccionada para la Sección de Largometraje Mexicano de la edición 24 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), que se realizará del 16 al 25 de octubre.
Poncho es un adolescente de la Ciudad de México que ha decidido abandonar las clases de preparatoria para escribir rap y enfrentarse al freestyle en las calles. La decisión cambia cuando su padre descubre que dejó la escuela y lo obliga a acompañarlo en el reparto de tanques de gas. El oficio se convierte entonces en el territorio donde ambos deberán convivir y reconocerse.
Originario de Monterrey, Alanís parte de una experiencia personal para construir este coming of age. La ausencia de su propio padre y la necesidad de aprender demasiado pronto las reglas de la adultez atraviesan una película que entiende la adolescencia y la paternidad como espacios marcados por expectativas sociales y contradicciones.
Filmada en las calles de la alcaldía Venustiano Carranza, la cinta también habla del arte como refugio. El freestyle aparece como una posibilidad de construir una voz propia, pero esa libertad choca con una realidad económica que termina imponiendo sus propias reglas.
Uno de los rasgos formales más particulares de Los días de Poncho está en su cinefotografía, realizada por Mariana Saldívar Robles. La película fue filmada íntegramente sin movimientos de cámara. La decisión obliga a mirar de otra manera: el tiempo, los cuerpos, los silencios, los espacios de trabajo y los pequeños gestos adquieren el peso que en otras películas suele recaer sobre el movimiento de la cámara.
La quietud de la puesta en escena funciona así como contrapunto de la energía del freestyle. Mientras Poncho busca una forma de expresión propia, la cámara permanece contenida, observando cómo se transforma el vínculo con su padre a través del trabajo cotidiano.
Alanís, quien además escribió y editó la película, plantea una mirada íntima sobre crecer y pertenecer, pero también sobre las condiciones materiales que determinan qué tan lejos puede llegar una vocación artística.
La producción estuvo a cargo de Circe A. Rodríguez y Mariana A. Erdman; Sergio E. Cerecedo realizó el sonido y Víctor Hugo Moreno la dirección de arte. Ilse Serdán estuvo a cargo de la corrección de color y Sergio Eduardo Pérez del diseño de vestuario.
Axel Shuarma interpreta a Poncho, acompañado por Adrián Vázquez y Asur Zágada como sus padres, Rocío Guzmán como Ana y María Luisa Vega como la inquilina.
En el FICM, Los días de Poncho se presenta como una película sobre una edad en la que todavía parece posible elegir el propio camino, aunque la realidad ya esté comenzando a cobrar sus facturas.
Foto: Especial.