Pasar al contenido principal

El terror escrito por mujeres vuelve a inquietar en la FILCO

mujeresqueescriben

Lola Ancira y Aura González presentaron en el Foro Miguel León-Portilla la antología Relatos de terror escritos por mujeres, ilustrada por Elena Ferrándiz y editada por Akal, un volumen que rescata cuentos clásicos del género desde una mirada crítica sobre la experiencia femenina

En el Foro Miguel León-Portilla de la Feria Internacional del Libro de Coyoacán (FILCO) se presentó la antología Relatos de terror escritos por mujeres, un volumen editado por Akal e ilustrado por la artista española Elena Ferrándiz, que reúne narraciones fundamentales del género fantástico escritas por autoras de distintas épocas. La presentación estuvo a cargo de las escritoras Lola Ancira y Aura González, quienes conversaron con el público sobre la vigencia y la potencia crítica de estos relatos.

Publicado originalmente en 2002 y prologado —además de traducido— por la escritora mexicana Margo Glantz, el libro vuelve a circular como una oportunidad para redescubrir textos que, pese a haber sido escritos hace más de un siglo, dialogan con problemáticas contemporáneas. Durante la charla, Ancira subrayó cómo varias de las historias incluidas en la antología exploran el deterioro psicológico de sus protagonistas y, al mismo tiempo, funcionan como críticas a los sistemas sociales que limitaban la vida de las mujeres.

Uno de los relatos comentados durante la presentación narra el confinamiento de una mujer en el ámbito doméstico bajo la autoridad de su esposo, quien justifica su control apelando a la supuesta superioridad científica masculina. A medida que avanza la narración, la protagonista observa un tapiz en el que cree distinguir figuras femeninas atrapadas: una imagen que se convierte en metáfora de su propio encierro y de la imposibilidad de escapar de las expectativas sociales impuestas.

Las presentadoras destacaron que el cuento funciona también como una crítica a los métodos médicos del siglo XIX, cuando muchas experiencias femeninas —como la ansiedad o la depresión— carecían de un nombre o diagnóstico claro. “Al leerlo hoy es evidente qué le ocurre a la protagonista, pero en su tiempo esas mujeres no tenían siquiera un lenguaje para nombrar lo que estaban viviendo”, comentaron.

El volumen, señalaron, demuestra cómo el terror y lo fantástico han servido históricamente como herramientas narrativas para abordar conflictos sociales y psicológicos. A través de símbolos, metáforas y recursos poéticos —como la descripción de un olor que parece visible o que persigue a la narradora— las autoras construyen relatos que funcionan en varios niveles de lectura: como historias inquietantes y, al mismo tiempo, como reflexiones sobre la opresión, la razón científica y los límites de lo que entendemos por realidad.

Durante el encuentro también se destacó la vigencia de estos textos. Para Ancira, resulta sorprendente que relatos escritos hace más de cien años continúen resonando con los lectores actuales. “Son cuentos muy entretenidos, uno disfruta leerlos, pero también son necesarios”, señaló, al subrayar que muchos de los dilemas que plantean —la autonomía intelectual de las mujeres, la lucha contra estructuras de control o la tensión entre razón y experiencia— siguen presentes.

La conversación concluyó con una invitación al público a acercarse a la antología y a explorar tanto sus historias como las ilustraciones de Ferrándiz, que acompañan la edición. El libro, coincidieron las presentadoras, no sólo recupera voces fundamentales del terror literario, sino que abre una puerta para pensar cómo lo fantástico continúa siendo un espacio de crítica y resistencia dentro de la literatura.

Foto: Miguel Benítez.