El norte de México tomó la Alhóndiga: BAFUG llenó de polkas y chotis el Cervantino
Con 150 bailarines, música en vivo y una sucesión de polkas, redovas y chotis, el Ballet Folklórico de la Universidad de Guanajuato recorrió las tradiciones de Baja California Sur, Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas.
La tercera noche del 54 Festival Internacional Cervantino convirtió la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas en una celebración de la diversidad dancística del norte de México. Con 150 bailarines, músicos en vivo y una puesta en escena marcada por el color de los vestuarios, el Ballet Folklórico de la Universidad de Guanajuato (BAFUG) presentó El tradicional ritmo de los norteños, un recorrido por las expresiones de Baja California Sur, Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas.
Bajo la dirección de Roberto Martínez Rocha, quien encabeza la agrupación desde 1997, el espectáculo reunió durante casi dos horas distintas formas de entender la música y la danza norteñas. Polkas, redovas y chotis construyeron un programa que llevó al escenario el carácter festivo de diversas comunidades y regiones del país.
La presentación también puso a prueba al elenco guanajuatense. De acuerdo con Martínez Rocha, ejecutar los bailes norteños implicó un desafío técnico importante, debido a las particularidades de sus movimientos y estilos. La propuesta, sin embargo, se sostuvo en un proceso de investigación que buscó preservar el rigor y la precisión interpretativa de las piezas, sin renunciar al vigor que caracteriza a estas expresiones populares.
El espectáculo contó con la participación de Polka Cero, Conjunto Norteño Zambrano y Grupo Son Mi Tierra, agrupaciones que acompañaron en vivo el itinerario musical. El programa incluyó Fiesta en “La Misión”, El alma del norte en tres sonidos, La fiesta de la vendimia, Entre la polca y el chaverán, De tacón, punta y tacón, Fiesta en “La Palmita”, Ecos de la Revolución, Fiesta en el nopal y Algarabía norteña.
Cada pieza abrió paso a una nueva combinación de pasos, ritmos y vestuarios. La transformación constante del escenario permitió que las diferentes identidades regionales aparecieran no como una sola representación de lo norteño, sino como un mosaico de expresiones que comparten el movimiento y la música como formas de celebración y pertenencia.
La relación entre el FIC y el BAFUG se extiende desde hace cerca de un cuarto de siglo, de acuerdo con Martínez Rocha, y se ha enfocado en mostrar dentro del festival la riqueza y diversidad de la danza mexicana. En esta ocasión, esa alianza se tradujo en un espectáculo de gran formato que llevó al público cervantino hacia las tradiciones musicales y coreográficas del norte del país.
Con la explanada llena, los cambios de vestuario, las interpretaciones musicales en vivo y la sucesión de coreografías desembocaron en una celebración colectiva. Entre aplausos y gritos del público resonó una expresión que sintetizó el espíritu de la noche: “¡Qué viva México, compadre!”
El BAFUG cerró así la tercera jornada cervantina con una ovación de pie, después de convertir la Alhóndiga de Granaditas en un espacio para la música, la danza y las tradiciones que conforman la diversidad cultural de México.
Foto: Cortesía | FIC | Carlos Alvar