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Canadá en la pantalla grande

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De La forma del agua a Titanic, descubre las producciones internacionales que encontraron en sus provincias el escenario perfecto.

Desde sus inicios, el cine ha sido una ventana para viajar sin salir de la butaca. En ese recorrido por historias, culturas y paisajes extraordinarios, Canadá ha desempeñado un papel protagónico como uno de los grandes sets naturales del mundo. Sus provincias, con arquitectura diversa y geografía cambiante, han servido como telón de fondo para películas emblemáticas que muchos espectadores desconocen que fueron filmadas allí.

Gracias a su versatilidad, el país permite transitar de vibrantes centros urbanos a montañas nevadas, costas, lagos o zonas rurales en cuestión de horas. Esa riqueza visual ha seducido a cineastas de distintas latitudes.

El universo fantástico de La forma del agua, del director mexicano Guillermo del Toro, fue filmado íntegramente en la provincia de Ontario. Las calles y muelles de ciudades como Toronto y Hamilton aportaron la atmósfera industrial y melancólica de los años sesenta que marcó la identidad visual de la cinta ganadora del Óscar.

Para recrear la crudeza de la supervivencia en El renacido, el realizador mexicano Alejandro González Iñárritu eligió los paisajes imponentes de Alberta y Columbia Británica. Sus montañas cubiertas de nieve y vastos territorios naturales enmarcaron la actuación de Leonardo DiCaprio, otorgando a la película una fuerza visual inolvidable.

Parques nacionales, rutas escénicas y experiencias al aire libre permiten hoy a los visitantes dimensionar la magnitud de esos escenarios que conquistaron la pantalla.

Otro clásico que encontró hogar en territorio canadiense fue La historia sin fin. Parte de sus escenas del “mundo real” se filmaron en Vancouver y Surrey, donde la arquitectura urbana y la geografía de la provincia aportaron el contexto perfecto para la historia de Bastian.

En la costa este, Nueva Escocia guarda un vínculo especial con Titanic. Las escenas contemporáneas en las que Rose, ya anciana, relata su historia fueron filmadas frente al puerto de Halifax. Actualmente, el Museo Marítimo del Atlántico alberga una exhibición permanente con objetos recuperados del naufragio, consolidando la conexión entre cine e historia.

Más allá de fungir como escenario, Quebec es una potencia creativa con identidad cinematográfica propia. Su talento y narrativa cruzan fronteras a través de iniciativas como la Muestra de Cine de Quebec (Quebecine), que regresa a la Cineteca Nacional en México del 26 de febrero al 8 de marzo, fortaleciendo el intercambio cultural entre ambas naciones.

Este puente artístico cuenta con el impulso de Air Canada, aerolínea que promueve la conectividad entre ciudades clave de México —como Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara— y destinos canadienses a través de sus hubs en Toronto, Montréal y Vancouver. Con ello, se fomenta no solo el turismo, sino también el intercambio de ideas, proyectos y talento creativo.

Foto: Especial.