Ambulante y el FICM recuperan una alianza para impulsar el documental mexicano
El Premio Ambulante-Eugenio Polgovsky entregará 100 mil pesos a un largometraje de Impulso Morelia 12 para completar su postproducción y reconocer el legado de uno de los cineastas fundamentales de la no ficción en México.
El documental mexicano vuelve a encontrar un punto de encuentro entre exhibición, producción y acompañamiento. Ambulante Gira de Documentales y el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) retoman una alianza construida durante más de dos décadas con la creación del Premio Ambulante-Eugenio Polgovsky, destinado a apoyar la conclusión de un largometraje documental.
La distinción otorgará 100 mil pesos para completar la postproducción de uno de los proyectos seleccionados en Impulso Morelia 12, programa que reúne largometrajes mexicanos en distintas etapas de edición y postproducción y que busca ponerlos en diálogo con especialistas y posibles circuitos de exhibición.
El premio será decidido por un comité integrado por integrantes de los equipos de dirección y programación de Ambulante, además de Mara y Natalia Polgovsky. El nombre de la distinción recupera la figura de Eugenio Polgovsky (1977-2017), cuya obra permanece como una referencia para pensar el documental más allá del registro de la realidad.
La relación entre Polgovsky y el FICM se remonta a Trópico de Cáncer (2004), su ópera prima, presentada en el festival y considerada una de las obras que impulsaron la conversación sobre la necesidad de ampliar los espacios para el cine documental en México. A partir de aquella experiencia surgió Ambulante, una iniciativa que apostó por llevar la no ficción tanto a las salas como a espacios alternativos y comunidades donde el acceso al cine suele ser más limitado.
En películas como Los herederos (2008), Polgovsky encontró en la observación una forma de acercarse a quienes pocas veces ocupan el centro de la pantalla. Niños, trabajadores, animales y paisajes se convierten en sujetos de una mirada que no separa la dimensión estética del compromiso con aquello que filma.
Su cine evitó convertir la realidad en simple materia informativa. Había en sus imágenes una búsqueda por encontrar belleza incluso en contextos atravesados por la precariedad, así como una atención particular a los gestos, los cuerpos y los espacios que suelen quedar fuera de los relatos dominantes.
El premio que ahora lleva su nombre busca prolongar esa mirada en una nueva generación de documentalistas. Más que funcionar únicamente como un estímulo económico, los 100 mil pesos pueden significar para un proyecto en etapa de postproducción la posibilidad de terminar una película y abrirle camino hacia festivales, salas y otros circuitos de exhibición.
La alianza entre Ambulante y el FICM recupera así una relación histórica, pero también plantea una pregunta vigente para el cine mexicano: cómo conseguir que las películas de no ficción no se queden detenidas por falta de recursos cuando ya han encontrado una historia, una mirada y una forma de contarla.
El Premio Ambulante-Eugenio Polgovsky apuesta por que una de esas películas pueda dar el siguiente paso.
Foto: Especial.