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Alfredo Roagui vive su año con ideas y sin ninguna regla

Alfredo_Roagui

El ilustrador y caricaturista tapatío presenta su calendario 2027, un proyecto espontáneo que mantiene una mirada LGBTIQ+ y que reúne escenas surgidas de experiencias, recuerdos, cultura pop y vida cotidiana.

Lo que comenzó en 2010 como un proyecto independiente, con una primera edición de apenas 100 calendarios, se ha convertido 17 años después en uno de los trabajos más reconocibles del ilustrador y caricaturista tapatío Alfredo Roagui, quien nuevamente pone a circular su particular universo visual con la edición 2027 de su calendario.

Desde el pasado 16 de agosto, la publicación se encuentra en preventa y puede adquirirse a través del sitio de Roagui y de sus redes sociales. El proyecto mantiene una temática general con una línea vinculada a la cultura LGBTIQ+, aunque para esta edición el creador decidió prescindir de un concepto que unificara las imágenes.

“Este es un calendario muy espontáneo, porque no hay un tema que englobe todas las imágenes en general. Se fue dando como lo iba sintiendo”, explica.

El resultado es una colección de ilustraciones nacidas de ideas, experiencias y referencias que fueron apareciendo durante el año. Incluso una pérdida personal quedó incorporada a la publicación: la muerte de su gata Cebolla, ocurrida en mayo, inspiró la portada.

“Hice a un chico sosteniendo una gatita, que es prácticamente idéntica a ella y por la que es mi favorita de este año. Es un trabajo en el que se ve reflejado mucho de lo que me fue pasando en el año”, comparte.

La vida cotidiana también alimentó algunas de las escenas. Una alusión a Puerto Vallarta aparece en junio, a partir de la conocida estatua del caballito, mientras que otra imagen muestra a un joven montado en un caballito de supermercado, una referencia tomada de los juegos que disfruta su hijo.

El calendario incorpora además un charro para septiembre, surgido a partir del interés momentáneo que le provocó el futbol durante la participación de México en el Mundial, aunque Roagui aclara que no es aficionado a este deporte. También aparecen un vendedor de flores en febrero, un sirenito en marzo y un joven identificado como chalán dentro del lenguaje gay, colocado en un tianguis mientras carga fruta.

Entre Disney, He-Man y un chile

Las referencias de la cultura popular forman parte del imaginario que Roagui ha construido a lo largo de su trayectoria. El creador se reconoce como admirador de personajes de Disney como Ariel y Aladdín, además de señalar la influencia estética de los dibujos animados de los años ochenta, particularmente de figuras masculinas como He-Man.

Para noviembre decidió recuperar una ilustración que había realizado aproximadamente una década atrás: un chico montado sobre un chile.

“Esta ilustración la hice hace como 10 años. Ya tiene mucho tiempo y me gusta mucho. Por eso decidí rescatarla para volver a ponerla en el calendario”, explica.

Su lenguaje visual también establece vínculos con personajes como Hércules y Tarzán, dentro de una propuesta que combina guiños al pin-up, cultura pop, sensualidad y humor para construir una representación lúdica de la diversidad.

Más que plantearse como una publicación provocadora por sí misma, Roagui busca que sus calendarios puedan convivir con naturalidad en los espacios cotidianos.

“Hago un calendario que no pretende ser vulgar. Está hecho para que lo puedas colgar en tus paredes sin ningún problema; y que, al voltear cada mes y veas la ilustración, esta te haga sentir bien. Te haga sonreír y te conecte con alguna emoción”, afirma.

Un calendario que se construye durante todo el año

La realización de cada edición no comienza cuando termina la anterior. Para Roagui, el calendario es un proceso prácticamente continuo que ocupa buena parte del año.

“En cuanto se da a conocer un calendario, empieza a correr mi tiempo para empezar a generar ilustraciones para el siguiente”, explica.

El proceso se extiende hasta junio, cuando comienza a organizar las imágenes, preparar los archivos y definir la publicación. A principios de agosto el calendario se envía a impresión y, normalmente, sale a la venta a mediados de ese mismo mes. Durante septiembre comienza nuevamente el proceso creativo de la siguiente edición.

Este trabajo, además, le ha permitido abrir caminos dentro y fuera de México. Su actividad profesional también está vinculada con el ámbito editorial, principalmente en la realización de portadas de libros.

En paralelo, Roagui contempla desde hace varios años la posibilidad de reunir en un libro las caricaturas e ilustraciones que ha realizado a lo largo de sus 17 años de trayectoria con este proyecto.

“Sí me gustaría hacer un libro. De hecho, tengo varios años planeándome esa posibilidad. La gente me ha hecho esa pregunta, pero la verdad desconozco qué es lo que se involucra para realizar una producción así”, reconoce.

De México al mundo

La edición 2027 también amplía la circulación internacional del trabajo de Roagui. Después de las restricciones que experimentó el año anterior en Estados Unidos debido al cobro de aranceles, la distribución de esta nueva edición tiene mayor libertad y ya registra más de 100 piezas colocadas durante la preventa entre México y ese país.

El calendario también ha llegado a compradores de Italia, Francia, España, Israel, Australia, Austria, Bélgica, Canadá y Alemania, confirmando el alcance que ha adquirido un proyecto que nació de manera independiente hace casi dos décadas.

Para Roagui, la publicación conserva precisamente ese carácter cercano y personal que la ha acompañado desde sus primeros años: un espacio para convertir ideas espontáneas, experiencias y referencias culturales en imágenes que acompañan al público durante los 12 meses del año.

El calendario 2027 de Alfredo Roagui ya está disponible en línea a través de www.alfredoroagui.com, así como en Facebook, en @alfredoroagui, y en Instagram, @Roagui.

“Hago un calendario que no pretende ser vulgar. Está hecho para que lo puedas colgar en tus paredes sin ningún problema; y que, al voltear cada mes y veas la ilustración, esta te haga sentir bien. Te haga sonreír y te conecte con alguna emoción”.

Y agrega una última razón para sumarse al proyecto: “Además de que, al comprarlo, apoyan a un artista mexicano”.

Foto: Especial.