Pasar al contenido principal

28° aniversario de la Orquesta Filarmónica de Acapulco | (Sobre) vive la música en Guerrero

queenmania2026

Se realizó el concierto en el Forum de Mundo Imperial Acapulco acompañado por el Quinteto Britania y el Coro de la UAGro

Los conciertos se realizan para celebrarlos y disfrutarlos con lo más importante: el público acapulqueño. Con esta mentalidad se llevó a cabo el concierto por el 28° aniversario de la Orquesta Filarmónica de Acapulco, bajo la dirección de Bartholomeus Henri Van de Velde, el pasado viernes en el Forum de Mundo Imperial. Durante dos horas con veinte minutos, el pop y el rock se hicieron presentes junto al Quinteto Britania y el Coro de la UAGro.

Pero, hablando de mentalidades, hay una que se propagó en lo más profundo de la Orquesta: la “burocratización de la cultura”, la misma que pretende —con buenos resultados— enaltecer el nulo trabajo del actual gobierno estatal.

Como muestra, varios ejemplos:

El primero, el desdén de la titular de la Secretaría de Cultura hacia la Orquesta. Se trata de otro concierto importante al que no acudió y, en su lugar, envió a funcionarios menores en representación.

El segundo ocurrió antes del inicio del concierto, cuando se mencionó que eran cinco los músicos fundadores que seguían activos en la Orquesta. Sin embargo, al final pasaron al frente siete músicos: Enock Rodríguez López, Jesús Raymundo García Peña, Rogerio Pérez Ramírez, Alejandro Gallardo Velázquez, Leonardo Novelo Maldonado, Soghomon Vardanyan y Domingo Gregorio Hernández Román. Con este momento simbólico se evidenció una total descoordinación. A ellos, por cierto, no les entregaron reconocimiento, flores, ni estímulo económico alguno; únicamente recibieron el aplauso del público y de sus compañeros.

El tercero: la Orquesta continúa sin implementar un sistema de reconocimiento por años de servicio ni un tabulador salarial. Con la llegada del nuevo administrador no se perciben avances, sino más problemas burocráticos por resolver.

El cuarto fue uno de los momentos más tristes de la actual temporada: la salida del maestro Samuel Barseghyan, principal de violonchelos durante 27 años, a quien hasta la fecha no le han pagado su finiquito. Así trata el gobierno estatal a sus músicos.

El quinto: Durante el inició del concierto, alguien del público gritó: "Falta el maestro Álvarez", ni una sola mención al fundador de la Orquesta. 

Una balada de amor

Regresando a otra mentalidad, la del público, desde el arranque del concierto a las 19:20 horas, el calor se hizo presente en una tarde-noche primaveral. El aire acondicionado no se daba abasto. Fue hasta media hora después, cuando el primer piso del auditorio lucía lleno, que el sistema permitió una mayor comodidad para los asistentes, quienes no dejaron de cantar.

Los acordes lograron que el público prestara aún más atención al concierto. La letra comenzó:

When I find myself in times of trouble
Mother Mary comes to me
Speaking words of wisdom
Let it be

El puerto de Acapulco, después de sismos, huracanes y la violencia social que enfrenta, necesita optimismo frente a las adversidades. El público encendió las lámparas de sus celulares para crear una atmósfera emotiva.

El repertorio incluyó All You Need Is Love, Something, Here Comes the Sun, Magical Mystery Tour, Lady Madonna, Got to Get You into My Life, The Long and Winding Road, Penny Lane, Let It Be y Golden Slumbers.

“La cultura sale cara, pero sale más cara no tenerla”

Su fundador, el maestro Eduardo Álvarez, no olvida a su Orquesta. El pasado 2 de mayo publicó en redes sociales la frase: “Hoy hace 28 años”. Ese día se ofreció el primer concierto en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón. La historia continúa, aunque con bemoles.

El próximo mes de septiembre se cumplirán cinco años desde que la Orquesta Filarmónica de Acapulco comenzó un peregrinar en busca de un espacio digno para realizar sus conciertos de temporada.

Las propuestas han sido muchas, pero ninguna se ha concretado. Desde llevarla a Taxco, considerada en su momento como la "capital cultural" de Guerrero, hasta trasladarla a la capital del estado. Sin embargo, su esencia y los espacios para albergarla pertenecen al puerto de Acapulco, su casa.

Existe un detalle: el Teatro Juan Ruiz de Alarcón fue inaugurado en 1973 y desde entonces no ha recibido una remodelación de gran calado.

Un terremoto magnitud de 7.0 según el Servicio Geológico de Estados Unidos o 7.1M w según el Servicio Sismológico Nacional con epicentro en el puerto de Acapulco, causó daños estructurales muy severos en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, dejándolo inhabilitado. En consecuencia, la Filarmónica de Acapulco perdió su sede principal, además de sus oficinas administrativas y a pesar de proyectos de rehabilitación, el teatro permanece cerrado sin fecha definida de reapertura.

Hace poco más de un año, el 16 de enero de 2025, durante la presentación del disco Colores que transforman Guerrero, se le cuestionó a la secretaria de Cultura sobre la remodelación del Teatro Juan Ruiz de Alarcón. La funcionaria no respondió de forma adecuada y dio por terminada la conferencia de prensa.

En la lógica y mentalidad de la actual administración estatal parece prevalecer la idea de dejar pasar el tiempo para que sea otro gobierno quien remodele el Teatro.

Del pop al rock

En esta ocasión, el Quinteto Britania estuvo conformado por Marco Antonio Díaz Landa, Manuel Fernández Sánchez, Luis García Ireta, Jesús Humberto Calleja Lezama y Jorge Salvador Rubio Nieto.

El encargado de poner el ánimo, los cambios de vestuario y la interacción con el público fue el vocalista Jorge Rubio.

El repertorio incluyó God Save the Queen, A Kind of Magic, I Want It All, Radio Ga-Ga, Don’t Stop Me Now, Crazy Little Thing Called Love, Somebody to Love, I Want to Break Free, The Show Must Go On, Bohemian Rhapsody, We Are the Champions y, para cerrar el concierto, We Will Rock You, tema en el que un joven músico de la Orquesta apareció en el escenario para interpretar las primeras notas.

En varias de estas canciones destacó el trabajo de la maestra Martha Contreras, en coordinación con Itzel García, quienes aprovecharon la experiencia en el repertorio de The Beatles y Queen para integrar a jóvenes del Centro Cultural Acapulco y del Centro Cultural Chilpancingo en la conformación del Coro de la UAGro.

A pesar de que apartaron las primeras filas para funcionarios e invitados especiales, el público asistente al concierto salió contenta, el pop y rock aun tiene su público cautivo.

Foto: Miguel Benítez.