Panamá apuesta por el “nocturismo” con experiencias de bioluminiscencia, safaris y conservación de tortugas
El país centroamericano impulsa actividades nocturnas en contacto con la naturaleza, desde recorridos en selvas tropicales hasta avistamiento de tortugas marinas y buceo en ecosistemas únicos
Panamá ha comenzado a posicionarse como un destino atractivo para el llamado “nocturismo”, una tendencia de viaje que apuesta por experiencias vinculadas con la naturaleza durante la noche y que responde al interés de viajeros por conectar de manera más cercana con su entorno.
De acuerdo con tendencias de viaje de Booking.com para 2026, los turistas buscan actividades que les permitan una conexión más profunda con los destinos que visitan. En ese contexto, Panamá destaca por ofrecer experiencias naturales que transforman la noche en un escenario de exploración, conservación y aventura.
Gracias a su ubicación geográfica entre el mar Caribe y el océano Pacífico, así como a su biodiversidad concentrada en distancias cortas, el país cuenta con ecosistemas que adquieren una nueva dimensión al caer el sol.
Entre las experiencias más destacadas se encuentra la observación de tortugas marinas en playas protegidas de ambas costas. En el Refugio de Vida Silvestre Isla Cañas, ubicado en el Pacífico panameño, visitantes pueden presenciar la llamada “arribada”, fenómeno en el que cientos o miles de tortugas golfinas llegan a desovar durante noches de luna nueva entre julio y noviembre.
Este fenómeno ocurre en solo 14 playas del mundo, dos de ellas en Panamá: Marinera e Isla Cañas. En algunas jornadas se han registrado hasta 9 mil tortugas anidando en una sola noche.
Otra de las actividades que atrae a visitantes son los recorridos nocturnos en áreas protegidas como el Parque Nacional Portobelo, el Parque Nacional Marino Isla Bastimentos y el Parque Nacional Soberanía, donde es posible observar especies de hábitos nocturnos como perezosos, monos nocturnos, caimanes, ranas arborícolas, murciélagos y búhos.
El turismo de aventura también encuentra espacio en el buceo nocturno. Panamá ofrece la posibilidad de explorar ecosistemas marinos distintos tanto en el Caribe como en el Pacífico. En el primero destacan arrecifes con corales fluorescentes, pulpos y langostas, mientras que en el segundo sobresale el Parque Nacional Coiba, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, donde la biodiversidad marina convierte cada inmersión en una experiencia singular.
En Bocas del Toro, uno de los fenómenos más buscados es la bioluminiscencia. En sus aguas, microorganismos generan destellos azules visibles durante recorridos nocturnos que combinan navegación, snorkel y apnea ligera. Algunas excursiones incluyen embarcaciones con fondo transparente para observar el fenómeno bajo el agua.
Foto: Especial.